Todo el era poesia. Sus manos, que se movian solas cuando su mente volaba. Sus cicatrices, que dejaba sanar con el frio y el viento. Sus ojos tan grises y llenos de hoy. La manera en que me miraba sin entenderme pero sabiendo que no hacia falta, que lo importante era mirarme.
Todo en èl era un poema de Neruda, o un ensayo de Zambrano en que una isla es una casa y la esperanza un timon que lo aferra a la vida.
Todo él, si.
Si yo pudiera imaginar que no lo iba a ver màs le deria mi mano; y prometo que no la soltaria hasta que la apretara, y me dijera asì: "estoy preparado para irme".
Pero como no lo dijo no sé si lo estaba, y como me pidio que me quedara y no lo hice, nunca podré saber si hice bien.
Pero sé que me amaba asì, tan llena de ego y de errores, y a pesar de todos mis peros en que no podia verlo. Sé que me amaba asì, aunque yo le reprochara una y mil veces ser como era, tan imperfecto. Y ahora todo lo que me faltan son cada uno de sus errores, de sus bromas a destiempo, de sus descuidos y sus malas costumbres. Todo lo que me falta es que se equivoque, pero que esté. Para que no se repitan los errores. Para que no pueda estar sin llamar, para que pueda mirarlo bien firme de nuevo, y decirle que lo amo bien fuerte, como es y como ha sido. Que lo amo a él, pero sobre todo, que amo cada uno de sus peros.
samedi 11 janvier 2020
Me encanta la gente que se equivoca,
la gente que no sabe de poesia y se pone a escribir, sin querer hacerlo bien.
La gente que no busca el acierto sino el deshacerse de lo que lleva en el pecho.
Esa gente, que te mira y te confunde. Porque parece tan simple, pero està tan llena de todo.
Gente sin màs, sin viceversa. Gente que no espera a que la lean para ser escrita.
Como esa poesia que no mata, pero te encadena eternamente.
Como esas palabras que se te cuelan en los rincones màs inatendidos, de repente, en medio de una conversacion inspiradora.
Asi la vivo yo a esa gente, como por sorpresa. La escucho y me sorprendo, porque no hay màs deslumbrante que su inocencia. Y nada màs sobrecogedor que sus làgrimas hechas sal.
la gente que no sabe de poesia y se pone a escribir, sin querer hacerlo bien.
La gente que no busca el acierto sino el deshacerse de lo que lleva en el pecho.
Esa gente, que te mira y te confunde. Porque parece tan simple, pero està tan llena de todo.
Gente sin màs, sin viceversa. Gente que no espera a que la lean para ser escrita.
Como esa poesia que no mata, pero te encadena eternamente.
Como esas palabras que se te cuelan en los rincones màs inatendidos, de repente, en medio de una conversacion inspiradora.
Asi la vivo yo a esa gente, como por sorpresa. La escucho y me sorprendo, porque no hay màs deslumbrante que su inocencia. Y nada màs sobrecogedor que sus làgrimas hechas sal.
samedi 4 janvier 2020
A veces no sé por donde empezar a quererte. Y me encuentro repitiendome: "tiempo, tiempo, el amor es tiempo". Eso me lo enseña una y otra vez Lyon. Eso me lo enseñan una y otra vez los franceses.
Esta tierra francesa que encuentro tan llena de contradicciones, y que a su vez, me enseña tanto...Porque estamos estamos hechos de dualidades que se entrecruzan una y otra vez. La Alegria y la tristeza, el miedo y el enfado. La sociedad de vivir de prisa y de querer tiempo. Ponemos precio al tiempo, queremos màs tiempo de pausa, y cuando ésta llega… nos ponemos nerviosos y se lo entregamos al primer entretenimiento que aparece sin pensar verdaderamente, a qué lo queremos dedicar.
En esa dualidad se pasa la vida: me quiere, no me quiere. Pero y yo, me quiero? y si la persona que amé se marcha, se lleva mi capacidad de amar? Las preguntas màs importantes no tienen respuesta correcta, solo elecciones.
Mi padre no solo no se ha llevado con el mi capacidad de amar, sino que me sigue ensenando, con su ausencia, a quererlo. Tambien me ensena con muerte, a amar la vida, aunque duela. Y a agradecer, incluso el sentir nostalgia. Porque la nostalgia es aquel sobre abierto al que se puede recurrir cuando se te llenan las manos de frio, y no eres capaz de escribir sin herirte.
La nostalgia es de las cosas màs bonitas que nos pasan al mirar el pasado, aunque puede ser peligrosa si se utiliza para no amar lo que hay.
Esta tierra francesa que encuentro tan llena de contradicciones, y que a su vez, me enseña tanto...Porque estamos estamos hechos de dualidades que se entrecruzan una y otra vez. La Alegria y la tristeza, el miedo y el enfado. La sociedad de vivir de prisa y de querer tiempo. Ponemos precio al tiempo, queremos màs tiempo de pausa, y cuando ésta llega… nos ponemos nerviosos y se lo entregamos al primer entretenimiento que aparece sin pensar verdaderamente, a qué lo queremos dedicar.
En esa dualidad se pasa la vida: me quiere, no me quiere. Pero y yo, me quiero? y si la persona que amé se marcha, se lleva mi capacidad de amar? Las preguntas màs importantes no tienen respuesta correcta, solo elecciones.
Mi padre no solo no se ha llevado con el mi capacidad de amar, sino que me sigue ensenando, con su ausencia, a quererlo. Tambien me ensena con muerte, a amar la vida, aunque duela. Y a agradecer, incluso el sentir nostalgia. Porque la nostalgia es aquel sobre abierto al que se puede recurrir cuando se te llenan las manos de frio, y no eres capaz de escribir sin herirte.
La nostalgia es de las cosas màs bonitas que nos pasan al mirar el pasado, aunque puede ser peligrosa si se utiliza para no amar lo que hay.
El amor es esa fuerza que tiene la capacidad de empoderar todo lo que toca. Cuando al amor lo alimenta ese proceso "natural" que es saberse en familia todo es màs fàcil. Lo que diferencia a la familia de todo lo demàs es que se construye con tiempo y sin excusas. La familia no es consecuencia de un impulso, ni de un estado de animo...es consecuencia de la construccion de una vida entera. Y nada se le parece porque implica una aceptacion profunda de una misma y del otro, porque implica a veces elegir y a veces resignarse a ver que no se puede cambiar al de al lado, por mucho que queramos proyectarnos. Y sin embargo descubrir que la gente cambia, pero el camino siempre es el mismo: Primero me veo en el otro, me reflejo en el otro, luego me descubro en mi misma, màs allà del otro, y por ultimo decido elegir mi propio camino y es mi ejemplo, el unico que tiene posibilidades de crear reacciones de cambio en los demàs.
La familia es un suerte, y creo que siempre es buena, aunque a veces parezca màs dificil.
Ayer hablaba con una persona que tiene un miedo constante a la muerte. Y por ello parece, no vive la vida. Porque en su cabeza està màs presente lo ausente que lo que vive. Yo me preguntaba como acompañarla. Y no obtuve respuesta. Y es que a veces la respuesta està redactada en la misma pregunta. Acompañar es simplemente mirar, y que el otro se sienta mirado. Simplemente escuchar, ayudando asi, a que el otro se escuche a si mismo. Y solo se hace desde la propia presencia, y solo se obtiene desde la aceptacion de lo que el otro quiere darme.
La familia es un suerte, y creo que siempre es buena, aunque a veces parezca màs dificil.
Ayer hablaba con una persona que tiene un miedo constante a la muerte. Y por ello parece, no vive la vida. Porque en su cabeza està màs presente lo ausente que lo que vive. Yo me preguntaba como acompañarla. Y no obtuve respuesta. Y es que a veces la respuesta està redactada en la misma pregunta. Acompañar es simplemente mirar, y que el otro se sienta mirado. Simplemente escuchar, ayudando asi, a que el otro se escuche a si mismo. Y solo se hace desde la propia presencia, y solo se obtiene desde la aceptacion de lo que el otro quiere darme.
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